Capítulo 5
AMELIA
Llegué al Hotel Camacho a las 7:00 pm
Cuando bajé del taxi, respiré hondo al ver a la gente entrar y salir del hall con elegancia.
Entré también con mi regalo en la mano.
El organizador de la fiesta había hecho un buen trabajo... todo estaba bellamente decorado.
Sonreí al ver al tío Gabriel.
“Amelia”. Me llamó alegremente.
“Tío Gabriel… feliz cumpleaños”. Susurré y lo abracé.
"Estoy tan contento de que hayas podido venir". Dijo.
Nos separamos el uno del otro y le entregué el regalo.
"Oh... eres tan considerada, querida".
Sonreí y me acerqué a saludar a mi madre, mi hermana y la esposa del tío Gabriel, Emilia.
Constatar que mi padre aún no había llegado... fue como una señal para irme.
Verlo a él y a su esposa me enoja... me hace pensar en el pasado y siempre hago todo lo posible para evitarlos.
“Mamá, debería irme… tengo que ponerme al corriente con algunas cosas…” Dejé escapar, levantándome lentamente.
"Oh, no, jovencita... si apenas has tocado tu comida". Dijo Emilia mientras me empujaba juguetonamente para que volviera a sentarme.
"Pero…"
"Vamos... Literalmente acabas de llegar y tenemos un invitado importante".
"¿Quién es?" Pregunté con curiosidad.
"Es el hijo de un amigo de Gabriel. Escuché que es tu nuevo jefe... ¿cómo se llamaba? Oh... Guillermo".
"¡¿Qué?!" Dejé escapar sorprendiendo a todos en la mesa.
¡Guillermo otra vez!
¡¿Por qué está en todas partes?!
¿Soy la primera persona en tener una aventura de una noche?
¡¿Por qué estoy siendo t*rturada por su presencia?!
¡Uf!
Bueno, se podía decir que mi tío era rico pero no al nivel de Guillermo.
Ah.
¿Por qué conocen a alguien como él?
Antes de que pudiera pensar en lo siguiente que debía hacer, lo vi entrar al salón con la familia de mi padre.
Oh, no.
Debo irme…
Realmente debía hacerlo.
En ese momento alcancé a ver a un mesero guiándolos hacia donde me encontraba sentada.
Me tensé y le susurré a Emilia.
“¿Por qué no pueden sentarse en otro lado?”
“Esta es la mesa VIP”. Recordó.
Traté de no mostrar lo intranquila que estaba mientras todos se sentaban.
Miré a Cloe Valero, la mujer que arruinó el matrimonio de mis padres.
Junto a ella estaba su hija, Nelly Valero…
Era como una diosa... todo en su cuerpo se veía perfecto... pero claro, escuché que se había hecho varias cirugías plásticas.
Así que para mí, era falsa.
Llevaba mucho maquillaje como de costumbre.
Me pregunto si alguien ha visto alguna vez cómo luce realmente.
Miré a Guillermo que parecía indiferente.
Mi padre tampoco notó mi presencia.
Así que elegí concentrarme en la comida que estaba frente a mí.
Mientras comía, comenzaron a hablar.
"Oh, Nelly... este es Guillermo Soriano. Es hijo de un amigo cercano. Acaba de convertirse en Director Ejecutivo y estoy seguro de que tendrá muchos negocios con nosotros en el futuro. Deberías conocerlo". La voz de mi padre resonó en el aire.
Dirige una pequeña agencia de seguridad.
“Encantado de conocerte. Mi nombre es Nelly Valero. Espero que podamos conocernos más”. Dijo ella con dulzura.
“Igualmente”. Respondió con cortesía.
"No tenemos que ser formales entre nosotros, ¿verdad?". Preguntó Nelly.
Rodé los ojos.
Ya podía decir con certeza que ella estaba interesada en él.
Levanté la vista justo para comprobar cómo Guillermo la ignoraba y se disponía a comer.
"Guillermo, ¿qué tal si me das tu número? Sabes, es posible que tengamos algunos asuntos que tratar en el futuro".
"Puedes contactar a mi secretaria si tienes algo que discutir conmigo". Espetó Guillermo.
A pesar de eso, ella no se dio por vencida y siguió importunándolo.
Fue gracioso verlo.
“Amelia, ¿vas a seguir sentada ahí y fingir que no me viste? Eres muy grosera”. Dijo Cloe.
Me burlé.
¿Grosera?
Simplemente estoy haciendo mi mejor esfuerzo para pasar la noche.
¿Por qué tiene que meterse conmigo deliberadamente?
"¿Y?"
"¿Y? Jovencita, te faltan modales".
Me burlé. "Mira quién habla".
“Pablo, ¡¿en serio te quedarás ahí sentado viendo a tu hija hablándome así?!”
Mi padre se puso furioso al instante. "¡Amelia, discúlpate con ella ahora!"
Me reí.
¡Disculparme, ni loca!
