151: Sin consideraciones

El olor a lejía inundaba mis fosas nasales; miraba la puerta de la habitación de Alaric. Me encontraba un poco ansiosa, pero no había nada que no se pudiera solucionar con ver a mi esposo.

Cuando la puerta se abrió y el doctor salió, fue que me levanté sin dudarlo en absoluto.

—¿Cómo se encuentra ...

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