155: Sufrimiento eterno

Cuando Sergei extendió su mano e intenté tomarla, no pude. Fue ahí que él miró la escena completamente; estaba oscuro en el rincón en que me encontraba y esto impedía que todo se viera con claridad.

—En serio que debes de agradecer que los señores te hayan pedido viva —él miró a la madre de Alaric—...

Inicia sesión y continúa leyendo