32: Mantenerlo con vida

La mirada de Alaric me dijo que las cosas no eran así, pero era algo que se había instalado no solo en mi pecho, sino también en mi mente, de una manera en la que no podía venir a arrancarlo con tanta facilidad.

—Deja de decir tonterías, eres una buena mujer y no le acarreas las desgracias a los de...

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