34: Solo en una jaula de oro

El corazón me latía con demasiada fuerza; miré cómo aquel doctor comenzaba a abrir el sobre con una velocidad excesivamente lenta para mi gusto.

—Por favor, doctor —lo miré y él se detuvo—, necesito que abra ese sobre más rápido.

—Ten calma y no me atrases, entiendo tus nervios. —Él abrió el sobre...

Inicia sesión y continúa leyendo