73: No todo se puede mantener oculto

Para mi sorpresa, mi papá se acercó totalmente angustiado, tomó su pañuelo e intentó detener el sangrado. Al final me cargó entre sus brazos y me llevó al hospital visiblemente preocupado.

—¿Qué es lo que pasa contigo? —él manejaba con manos temblorosas—. Es la segunda vez que tienes este sangrado ...

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