Capítulo ciento veintiséis

Eliana escuchó cuando algunas personas entraron al baño, pero no escuchó cuando cerraron la puerta con llave.

Seguían hablando en voz baja, pero Eliana no les prestó atención. Salió del cubículo y se dirigió al lavabo para lavarse las manos, sin mirar a las dos mujeres.

—Disculpa. Eres la mujer qu...

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