Capítulo 9 La hora de la tormenta

La hora de la tormenta

A las seis de la mañana, el resplandor gris del amanecer santiaguino comenzó a filtrarse por los inmensos ventanales del ático, disipando las sombras que el fuego de la chimenea había proyectado durante la noche. Mis muñecas seguían unidas por el cordón de cuero trenzado en l...

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