Capítulo 128 El ataque de la sangre

—¡Basta, Collins! ¡Baja la voz! —le espetó Natalia, poniéndose de pie de un solo salto con una firmeza implacable en la mirada—. ¿Quieres gritarle a todo el mundo que eres su padre cuando ni siquiera sabemos en dónde está su hermano? ¡Eliseo está allá afuera, en manos de ese monstruo, manipulado y c...

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