Capítulo 11 11

Esa misma noche, apenas unas horas después de apagar el teléfono con aquella inusual sensación de paz, la tormenta prometida por los pronósticos del norte golpeó el valle. El viento comenzó a aullar entre los pinos con una fuerza descomunal, haciendo crujir las paredes de madera de mi cabaña como si...

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