Capítulo 16 16

Permanecimos varios segundos en silencio, con la mirada fija en el barro.

Bruno se incorporó con un movimiento lento y se limpió los dedos manchados de tierra contra el muslo de su jean.

—No es vieja —sentenció, con la vista clavada en la espesura del bosque.

Sentí un nudo apretarse en mi garganta.

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