Capítulo 22 22

Bruno no retiró la mano de mi espalda hasta que alcanzamos el sendero principal.

Atlas seguía caminando unos metros por delante. Ya no corría de un lado a otro como antes; avanzaba con las orejas erguidas, olfateando la nieve con una atención que me impedía relajarme del todo.

Miré de reojo a Bruno,...

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