Capítulo 24 24

El sonido de la voz atravesando la madera gruesa de la puerta me dejó completamente paralizada. El pulso me retumbaba en las sienes con una fuerza tan violenta que sentí náuseas.

«¡Abra! ¡Policía!»

Las dos palabras flotaban en el aire templado de la sala, aplastando cualquier intento de pensar con...

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