Capítulo 32 32

Eran las tres de la mañana y el silencio dentro de la cabaña era absoluto, interrumpido únicamente por el crujido ocasional de los tirantes de madera sobre el techo o el silbido suave del viento helado que soplaba afuera. Como tantas otras noches desde que llegué al valle huyendo de mi pasado, el su...

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