Capítulo 125 127

Eleanor Martins estaba sentada junto a la cama de su hijo, la mano fría de Nathan entre las suyas. Los monitores emitían pitidos constantes, regulares, como un reloj que marcaba el tiempo que Nathan ya no vivía despierto. 

Su rostro estaba hinchado por los golpes, cortes suturados, tubos conectados ...

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