Capítulo 12 La rosa blanca

El descenso en el ascensor de cristal pareció durar una eternidad. Dante no soltó la mano de Lidia hasta que las puertas se abrieron en el aparcamiento subterráneo. Habían ganado la batalla financiera, humillando a Lorenzo frente a los accionistas, pero el último susurro de su tío aún reptaba por la...

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