Capítulo 25 Sin camaras ni contratos

El taxi los dejó frente a un edificio de ladrillo rojizo en una calle arbolada. El contraste con la majestuosidad del Flatiron no podía ser más brutal. Aquí no había porteros de librea ni ascensores de cristal, solo un intercomunicador abollado y tres tramos de escaleras estrechas que crujían bajo e...

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