Capítulo 30 Verdades y esencias

El silencio en el laboratorio era tan denso que casi podía cortarse con uno de los bisturís que Lidia usaba para raspar las vainas de vainilla. Las palabras de Dante colgaban en el aire, exigiendo una respuesta que ella llevaba semanas ahogando en su garganta.

—¿Quieres saber por qué te esquivo? —L...

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