Judith

Oliver

—Puedes venir a recogerla —la voz de Trevor se filtró a través del enlace mental.

Adair se animó—. Están volviendo a casa.

Sonreí ante la emoción del lobo. Mentiría si dijera que no sentía lo mismo—. No podemos abrumarla aquí, está sanando.

Me dirigí al Land Cruiser, agradecido una vez má...

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