Para estar contigo

Lya

Me desperté con el sonido de un suave ronquido. Intenté sentarme, pero un peso me inmovilizaba el brazo. Un cosquilleo subía por mi brazo, casi como si el peso lo estuviera adormeciendo. Con los ojos bien abiertos, miré a mi alrededor, tratando de entender qué demonios estaba pasando. Mis ojos ...

Inicia sesión y continúa leyendo