Lirio dorado

Anoche, el gran lobo negro ladró en mi puerta para que lo dejara entrar. Suspiré al verlo, diciéndole que siempre había querido un perro, pero parecía que esto era lo más cercano que iba a tener, así que podía quedarse. Esta mañana, me había despertado con su nariz fría en la mejilla antes de abrir ...

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