Una pequeña victoria

Mi cabeza latía con fuerza. Intenté levantar las manos para sostenerla, pero estaban atadas firmemente detrás de mí. Me moví, tratando de aflojarlas, pero quien las ató era realmente bueno con los nudos. Me conformé con presionar mi cabeza contra una parte más fresca del cuero.

Aún no me había atre...

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