Capítulo 32 Sin sexo

LINA

No puedo creerlo —le dije por décima vez, con rabia contenida.

—Lo siento —repitió él, igual de inútil que las nueve veces anteriores.

Estaba sentado en una celda, y yo caminaba de un lado a otro frente a él, al otro lado de los barrotes.

—Toma, no quiero que nadie vea tu cuerpo —dijo de pr...

Inicia sesión y continúa leyendo