Capítulo 45 Siempre tendrás mi corazón

LINA

Cuando Leo llegó a casa del trabajo, lo esperé sentada en la cama. Lo miré a los ojos y solté, casi en un susurro:

—¿Podemos hablar?

—Claro —me respondió con una sonrisa mientras se sentaba junto a mí.

Respiré hondo. Sabía que lo que estaba por decir iba a doler, para ambos.

—He tomado una...

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