Capítulo 50 Te quiero a cuatro patas

LINA

—¿Cómo conseguiste encontrarnos? —le pregunté.

Habían pasado un par de horas desde que Leo llegó, y ahora estábamos tumbados en la cama, abrazados. Mia estaba delante de nosotros, en el suelo, jugando con una de sus muñecas.

—No fue difícil. La próxima vez que intentes huir al otro lado del ...

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