Capítulo 36 Caliente

Al llegar a casa me dejé caer en el sofá, estaba cansada, no había encontrado ningún miserable taxi, mucho menos un autobús, así que, como buena samaritana, tuve que caminar hasta aquí. Mis pies dolían y mi cabeza me iba a explotar. Tenía sueño, mucho sueño. En la noche tenía que ir a la univers...

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