Capítulo 9: Ana

Bianca. 

La pelota subía y bajaba al ritmo de mi aburrimiento. Rebotaba contra la pared con un golpe seco y volvía a mi mano como si conociera el camino. Una y otra vez. Repetitivo. Monótono. 

—Qué divertido —bufé. 

Me encontraba sentada en la alfombra de aquella habitación elegante, mirando e...

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