Capítulo 28 Lo que se hace con las manos manchadas

El silencio que siguió a la violencia fue peor que el ruido.

El almacén olía a sangre, a sudor y a piedra fría. Dos cuerpos yacían inmóviles donde habían caído. Los otros tres estaban atados, semiinconscientes o gimiendo. El hombre que una vez había golpeado a Erika respiraba con dificultad, la car...

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