Capítulo 29 La decisión que no se puede rezar

La noche dentro del almacén fue larga y vigilante.

Owen no apagó ninguna luz. Dejó encendida la lámpara de la mesa y otra más pequeña cerca de la puerta del sótano. Se sentó en una silla frente a los tres hombres atados, el arma al alcance de la mano, el costado morado protegiéndolo con cada respir...

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