Capítulo 36 El día en que el silencio se rompió otra vez

El amanecer llegó demasiado pronto.

Owen ya estaba vestido cuando Erika abrió los ojos. Llevaba la chaqueta negra, los vaqueros oscuros, las botas. El arma iba discreta en la cintura. Sobre la mesa de la cocina había dejado, ordenados con precisión casi militar, el teléfono de emergencia, el mapa m...

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