Capítulo 39 La carretera que no perdona dos veces

El fuego de la casa de piedra quedó atrás como una herida abierta en la niebla de la mañana.

Owen conducía con las dos manos firmes en el volante, la espalda recta, la mirada dividida entre la carretera secundaria y el retrovisor. No había hablado desde que arrancaron. Erika tampoco. El silencio de...

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