Capítulo 41 La línea que no se puede volver a cruzar

Las cuarenta y ocho horas empezaron a contarse en silencio.

La casa de campo era baja, de paredes gruesas y ventanas que daban a campos abiertos en todas direcciones. No había árboles que escondieran a nadie. Cualquier vehículo o figura se vería con minutos de antelación. Owen había elegido el siti...

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