Capítulo 44 El interior que no da refugio

La luz del motel era de un amarillo enfermo que no lograba disimular las manchas del papel tapiz ni el olor a humedad y a desinfectante barato.

Owen no había dormido más de dos horas. Se levantó cuando el reloj del teléfono marcó las cinco y cuarto, se puso los vaqueros y la camiseta sin hacer ruid...

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