Capítulo 45 El amanecer que no trajo perdón

El primer sonido no fue un motor.

Fue el crujido seco de una rama bajo una bota, demasiado cerca de la casa.

Owen abrió los ojos de inmediato. No había dormido más de una hora seguida. La mano ya estaba en el arma antes de que su mente terminara de procesar el ruido. Se incorporó sin hacer apenas ...

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