Capítulo 29 Lo que ya no se puede ignorar.

—Ya se van, ¿verdad? —dijo, mirando a Alessia con naturalidad.

Alessia parpadeó una vez, como si regresara de estar mirando la caricatura, y asintió con una leve inclinación de cabeza al mirar la hora en su reloj de la muñeca.

—Sí, en un momento.

El ambiente no cambió de golpe, pero algo en la di...

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