Capítulo 36 Mate

—Liz, por favor, te lo suplico con el alma. No le vayas a decir a nadie, y muchísimo menos a Damián, que fui yo quien te lo dijo —me rogó la loba con una voz temblorosa, mirando aterrada hacia todos lados antes de dar un paso atrás.

—¿Y se puede saber por qué demonios habría de ayudarte a ti o guar...

Inicia sesión y continúa leyendo