Capítulo 123 Cap. 123

Quito- Ecuador

Sentado en el parque metropolitano Guido, con la ropa sucia y desgastada esperaba al padre Alejandro, quién apareció después de varios minutos.

—Guido, buenos días —saludó el sacerdote, con dificultad pudo reconocer a aquel hombre, pues no era ni la sombra de la fotografía que Palom...

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