
El Color de la Venganza.
Adamarys Merida · Completado · 220.6k Palabras
Introducción
Lo que nunca imaginó fue que Iván se acercó a ella con un objetivo oculto. Uno que no tenía nada que ver con el amor… y todo que ver con la traición.
Cuando la verdad sale a la luz, la vida de Paloma se quiebra sin aviso. El engaño la deja expuesta, herida y con el corazón hecho pedazos. Amar, confiar, creer… todo pierde sentido. Y mientras Iván carga con sus propias decisiones y consecuencias, Paloma queda sola enfrentando un dolor que no pidió, pero que deberá aprender a sobrevivir.
Es entonces cuando aparece Diego Serrano.
Diego no es un salvador ni un héroe. Es un hombre marcado por una tragedia que le arrebató la fe en el amor. Cargado de silencios, culpas y recuerdos que no lo dejan avanzar, ha aprendido a vivir con el corazón blindado. Para él, amar es una debilidad que no puede permitirse.
Dos almas rotas. Dos historias distintas. Un mismo miedo: volver a confiar.
Mientras Paloma lucha por reconstruirse y Diego intenta huir de todo lo que siente, el destino los empuja a cruzar caminos. Pero sanar no es fácil cuando el pasado sigue sangrando y las heridas aún arden.
¿Es posible volver a creer después de haber sido traicionado?
¿Puede el amor nacer donde solo hay desconfianza y dolor?
¿O algunas cicatrices existen para recordarnos que no todos los finales son felices?
Una historia intensa de engaños, pérdidas y segundas oportunidades.
Obra registrada en SafeCreative
© Código de registro: 2003123287998
Capítulo 1
Cuatro años habían pasado en un abrir y cerrar de ojos para Paloma, quién aún estaba tratando de reconstruir su vida; todavía quedaban trozos fragmentados de aquel corazón que se rompió en miles de pedazos, cuando ella entregó su cuerpo y su alma a un hombre que la destruyó por completo.
Sus hijos fueron el motor que la impulsó a olvidar y superar su triste pasado; aunque las profundas heridas que aún tenía en su alma, no le permitían sanar por completo.
Desde el día que huyó de su verdugo, no había vuelto a saber de él. Paloma, era consciente que algún día tenía que enfrentarlo, ya que estaban de por medio sus dos niños, aquellos pequeños seres que fueron concebidos en un ambiente de engaños, mentiras, de una cruel y terrible venganza, que la llevó casi al borde de la locura.
Paloma, sonriendo como era su costumbre, llegó al hospital donde ahora laboraba de asistente de un prestigioso ginecólogo; en sus manos llevaba dos vasos de caffe latte, que le gustaba a ella y su jefe; saludó a sus compañeras y enseguida tomó el ascensor. Apenas el elevador se abrió, salió con la alegría reflejada a flor de piel. Suspiró profundo al mirar la puerta del consultorio del doctor Serrano, entonces caminó sin prisa hasta el counter. De pronto su respiración se acortó, y un escalofrío le recorrió la piel, el miedo la invadió por completo, la sonrisa se le borró del rostro, se paralizó al observar que frente a ella estaba el hombre que más daño le causó en la vida.
—¡Paloma! —exclamó él con la mirada iluminada, mientras se ponía de pie.
La joven parpadeó, y lo observó a los ojos, disimulando el temor que sentía; notó entonces que ya no era aquel apuesto caballero que conoció años atrás en una fiesta de la universidad, y que la cautivó apenas sus miradas se cruzaron. Iván, era mayor a ella con doce años, pero ahora parecía que el tiempo le había cobrado bien caro sus mentiras.
La mirada de Paloma, reflejaba frialdad: eso era lo único que ahora él, le inspiraba. De aquel amor que alguna vez sintió por ese hombre no quedaba nada, entonces la joven respiró profundo y haciendo un esfuerzo porque las piernas le temblaban caminó hacia su escritorio, dejó sobre la mesa los vasos de café y su bolso; inhaló y exhaló, tomando valor para enfrentar al tirano.
—¿Qué quieres Iván? —averiguó, sin dejar de verlo a los ojos.
—Vine a recuperarte —declaró él, con la voz enronquecida, entonces su entristecida mirada la recorrió de pies a cabeza.
Mientras él se veía demacrado, acabado, envejecido; ella estaba radiante, más bella de lo que la recordaba. Su hermoso cabello negro le caía en ondas por la espalda, sus preciosos ojos oscuros, lo observaban con desamor, y sus labios... Aquel hombre recordó el sabor de sus besos, el calor de su cuerpo, la sangre se le encendió, respiró profundo para disimular todas las emociones que su aún esposa despertaba en su ser.
—¿Te volviste loco? —cuestionó arrugando el ceño, su voz trataba de sonar natural, necesitaba mantener la calma para no provocar a aquella bestia que tenía a su frente.
—Loco me volví cuando me dejaste —gruñó con desespero—, te he buscado día y noche con un solo propósito...
Pedirte perdón —suplicó con la voz entrecortada, caminando hacia el sitio en donde su esposa, permanecía de pie.
Paloma se llevó las manos al pecho, lo observó arrugando la frente. Negó con la cabeza, resoplando: le parecía algo insólito, que después de todo el daño que le había causado, se presentara como si nada a pedirle perdón. Con un gesto de su mano detuvo el paso de Iván, no iba a permitir que volviera a acercarse a ella.
El doctor Serrano finalizó de revisar la historia clínica de una paciente, a la que tenía que operar en horas de la tarde, observó su reloj, frunciendo el ceño, se le hizo extraño que su asistente, aún no llegara, con su latte, entonces se puso de pie y salió, la observó recargada en la madera de su counter.
—Paloma: ¿Qué pasó con mi café? —averiguó con la voz serena que él tenía, sonriendo con aquella expresión tan dulce, muy distinta a la del hombre que estaba de pie, en la sala de espera.
—Di... Perdón doctor, me surgió un problema personal —respondió la joven, señalando con sus ojos a Iván.
Diego, giró su rostro y observó al hombre, examinándolo con la mirada, se quedó en silencio, por varios segundos, entonces se dirigió a su asistente:
—¿El señor es familiar tuyo? —averiguó.
—Sí, soy el esposo de Paloma —respondió de inmediato el hombre.
La expresión del rostro de Diego, cambió, al observar el semblante lleno de temor de nuevo en Paloma. La miró con preocupación, sintiendo su pecho agitado. Él fue testigo de lo mucho que luchó la joven para superar los traumas que su esposo le había causado. Sabía que todavía su corazón estaba tratando de reconstruirse; pero confiaba en que ahora ya tenía la valentía y la madurez para enfrentarlo.
—Paloma puedes utilizar mi consultorio...la primera cita es a las diez de la mañana —indicó con amabilidad Diego, observando a su asistente, en señal de que el momento de enfrentar a Iván había llegado, entonces le brindó una mirada cargada de ternura, para darle ánimo.
Paloma exhaló un suspiro, se reflejó en la apacible y tierna mirada de Diego, asintió con la cabeza.
—Ven por aquí —indicó a Iván, con profunda seriedad.
Fue inevitable que el esposo de la joven, no observara aquella extraña interacción, entre el médico y Paloma. En su corazón el miedo lo inundó por completo, era consciente que ella era una mujer maravillosa, y que cualquiera podía amarla, como se merecía, resopló profundo, antes de ingresar con su aún esposa, al consultorio.
Diego se quedó cerca, no podía dejarla sola, a merced de aquel hombre, sin embargo, guardó distancia, por educación.
Una vez que Paloma, estuvo en privado con Iván, se dirigió a él:
—Eres un cínico —espetó, mirándolo a los ojos—. No tienes vergüenza —declaró, colocando sus puños sobre el escritorio—, después de todo el daño que me causaste vienes como si nada a pedir perdón. —Resopló Paloma—. Me arruinaste la vida, fui a tu lado la mujer más infeliz de la tierra —expuso, acusándolo con su dedo.
Iván inclinó la cabeza, avergonzado, mientras trataba de limpiar aquellas lágrimas que brotaron de sus ojos al escucharla, presionó sus labios, sabiendo todo el dolor que le causó.
—Sé que no merezco tu perdón —murmuró, sollozando—; sé que me equivoqué, que cometí un error; pero soy un ser humano... ¡No soy perfecto! —exclamó llevándose las manos a la cabeza afligido. —¡Se trataba de la vida de mi hermano! —gruñó desesperado.
—Yo era inocente, te casaste conmigo con engaños, me hiciste creer que me amabas y no fue así —reclamó Paloma.
—Yo si te adoraba... Aún te amo —afirmó Iván.
—¿Amor? —cuestionó ella, bufando—. Cuando se ama de verdad a alguien, no se lastima, no se humilla, no se hiere, no se denigra, como tú, lo hiciste conmigo —declaró la joven con mucho dolor. Ese hombre en el pasado le había quitado hasta las ganas de vivir.
—Yo solo quería hacer justicia —volvió a repetir Iván, cubriéndose con las manos al rostro.
—Con la persona equivocada... ¡Maldito! —bramó—. Yo era inocente de lo que me acusabas —vociferó Paloma, observándolo, llena de ira, enojo, resentimiento—. Yo creí y confié en tí, dejé todo por irme contigo. —Sollozó— abandoné a mi familia, mis amigos, mis estudios...— lloriqueo Paloma, recordando como aquel hombre le rompió el corazón y, destrozó sus ilusiones.
Iván, no encontraba las palabras para decirle y demostrarle su arrepentimiento, entonces utilizó el último recurso que le quedaba.
—Quiero conocer a mis hijos, tengo derecho... Soy su padre —aseveró, mirándola a los ojos.
Paloma palideció por completo, el día al que tanto temía había llegado, sabía que así ella se negara, la ley le iba a conceder derechos, por ser su legítimo padre.
—Yo no quiero que les destroces la vida a mis hijos, tal como lo hiciste conmigo —habló con miedo. Sus pequeños no merecían un hombre así de padre, era en esos momentos cuando la culpa se apoderaba de nuevo de cada por de su ser. Se recriminó durante un largo tiempo, el haber sido tan ingenua y no considerar en aquella ocasión, los consejos de su familia.
—Déjame demostrarte que no soy el monstruo que piensas —suplicó Iván, caminando hacia el escritorio, con la mirada llena de tristeza y remordimiento—. He pagado muy caro mi error, sufro como un condenado, porque no tengo a mi lado, sé que te hice mucho daño —confesó, con el rostro desencajado y un dolor muy agudo en su pecho, que le quemaba por dentro—. Hasta el peor criminal merece reivindicarse —expresó en un susurro, sin dejar de llorar.
Paloma, jamás lo había visto así, solo conocía su lado cruel, inhumano y no le interesaba saber más de aquel hombre.
— ¿Y quién me devuelve a mí todos los sueños e ilusiones que me robaste? —cuestionó la joven sin dejar de verlo, mientras él no tenía el valor de contemplarla a los ojos.
—Solo dame una oportunidad —sollozó Iván, destrozado por completo al darse cuenta de que la mirada de Paloma, ya no era la misma de hace años atrás, y que ya no lo observaba con amor, sino con frialdad. Ese gesto se clavó como una daga en lo más profundo del corazón de aquel hombre, que dejó que el odio se apoderara de su ser, cegándolo por completo.
—Tendría que estar loca para volver a caer en tus mentiras —afirmó Paloma, colocando sus manos en la cintura, irguiendo su barbilla, con seguridad—. Gracias a tu engaño, aprendí a quererme y valorarme... No volverás a hacerme daño Iván Arellano, ni tú, ni nadie...
Últimos capítulos
#142 Capítulo 142 Epílogo.
Última actualización: 1/5/2026#141 Capítulo 141 Capítulo Extra: Ivana Arellano.
Última actualización: 1/5/2026#140 Capítulo 140 Capítulo extra: Boda Iván y Olivia.
Última actualización: 1/5/2026#139 Capítulo 139 No quiero sentirme valiente, quiero sentirme libre (Final II)
Última actualización: 1/5/2026#138 Capítulo 138 No quiero sentirme valiente, quiero sentirme libre (Final I)
Última actualización: 1/5/2026#137 Capítulo 137 Cap. 137
Última actualización: 1/5/2026#136 Capítulo 136 Cap. 136
Última actualización: 1/5/2026#135 Capítulo 135 Cap. 135
Última actualización: 1/5/2026#134 Capítulo 134 Cap. 134
Última actualización: 1/5/2026#133 Capítulo 133 Cap. 133
Última actualización: 1/5/2026
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












