36 - Emboscada

—Buenos días, mi amor... —ronroneó la morena, enterrada en el pecho desnudo de su amante.

—Buenos días, princesa. ¿Dormiste bien? —preguntó, presionando su frente.

—Sí... muy bien —sonrió.

Desde que habían declarado su amor y ya no tenían que esconderlo del mundo, comenzaron a compartir una habit...

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