Capítulo 14 Confesiones de un Necio

NILO

El teléfono vibra. No es un mensaje. Es una llamada. Es Luzia. Sonrío antes de contestar. Me recuesto en la cama, con el teléfono pegado a la oreja, como si así pudiera tenerla más cerca.

—Escúchame muy bien, animal —dice su voz, ronca, nerviosa, hermosa—. No quiero que vuelvas a escribirme...

Inicia sesión y continúa leyendo