Capítulo 18 La braga perdida

LUZIA

—¿Me estás siguiendo? —pregunto, y mi voz suena débil, incluso para mí.

—No lo hago —responde, negando con la cabeza—. Solo vine a cenar a mi lugar favorito… y te vi.

—Y estas aquí acosándome. Porque sabes que no estoy sola —digo, y lo empujo con las dos manos contra el pecho.

Pero él no s...

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