Capítulo 30 La verdad que duele

LUZIA

—Eso no es amor —digo, con la voz rota, apenas un hilo de aire—. No puede ser amor. Solo era deseo. Me acostumbré a su presencia, y me hizo adicta a él, sabiendo que todo era un juego. Solo soy un nombre más en su lista de conquistas.

Tahía me mira en silencio. No me interrumpe. Sabe que nec...

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