Capítulo 74 La visita

Luzia

El sol entra por la ventana del hospital como una caricia tímida. Estoy recostada en la cama, con los brazos vendados, la cara hinchada, el alma en un hilo. Las máquinas pitan a mi alrededor. Los monitores parpadean. El silencio se vuelve pesado e incómodo. Entonces la puerta se abre.

Tahía...

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