Capítulo 33 PASOS EN EL PASILLO

Pero no se detuvo, continúo con las embestidas. Más hondas. Más lentas.

—Dilo —dijo, sin dejar de moverse.

—No hay nada que decir.

—Lo que pasa es que eres un cobarde.

Elian giró la cara hacia un lado, mordiendo la almohada. No iba a darle el gusto de escucharlo decir que se moría de celos.

Man...

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