
El pecado de ser suyo
Anabella Brianes · En curso · 52.7k Palabras
Introducción
Enterró el amor, aceptó un matrimonio vacío y aprendió a vivir con decisiones que nunca quiso tomar. Se convenció de que era suficiente… de que podía resistir.
Hasta que Manson Queen volvió a su vida.
Ahora es poderoso, intocable… y el único hombre capaz de salvar a la madre de su esposa.
Pero Manson no ofrece ayuda.
Ofrece una deuda.
Porque cinco años atrás, Elian no solo se fue… lo dejó hecho pedazos.
Y esta vez, quiere cobrarlo.
Lo que exige no es dinero.
Es control.
Es sumisión.
Es que Elian vuelva a arrodillarse… y destruya, con sus propias manos, la vida que construyó para escapar de él.
Con una esposa embarazada, una familia que depende de él y un pasado que nunca dejó de arder bajo la piel, Elian queda atrapado entre lo correcto… y lo que todavía desea.
Porque hay decisiones que no te rompen de inmediato.
Te consumen lentamente.
Y algunas deudas… se pagan con el alma.
Capítulo 1
Elian Evans era un buen esposo, nadie podía negarlo. No importaba que en ese matrimonio ni hubiera amor, ni deseo, ni esperanza. Él cumplía su rol sin dudar.
Había aprendido a hacerlo con precisión casi mecánica. A decir lo correcto, en el momento correcto. A tocar sin sentir. A mirar sin ver. Con el tiempo, incluso el vacío había dejado de incomodarlo… se había vuelto costumbre.
—Elian, mi amor, no tienes idea de cuánto significa esto para mí…
Samara, su esposa, se puso en puntas de pie y besó su mejilla.
Elian apenas giró el rostro, lo suficiente para que el contacto no fuera directo. Para que no tocara su piel.
—Lo hago con gusto, cariño —respondió, con una sonrisa que ya había aprendido a fingir—. Espero que tu madre mejore con el medicamento.
Samara suspiró, bajando la mirada.
—Lleva tanto tiempo soportando el dolor… que, si no conseguimos esa medicina, no sé qué será de nosotros.
Elian tragó saliva antes de tomar su mano. Lo hizo como lo hacía siempre: con delicadeza. Sus dedos la sostuvieron con firmeza… aunque no había calor en el
contacto.
—Lo lograremos. Ahora debo irme, me están esperando.
Se giró hacia la puerta.
—Elian, mi amor…
Él se detuvo sin darse la vuelta.
—¿Y mi beso?
Él cerró los ojos un segundo. Luego se inclinó y rozó sus labios con los de ella. Desde el día en que celebraron su matrimonio, aquellos besos eran fríos y distantes. Un trámite.
Samara no se apartó enseguida. Él sí.
Tomó el portafolio. Revisó el cierre.
—Vuelvo temprano.
Elian salió, ignorando como siempre las caricias de su esposa, y fue directo a la cita que tanto había esperado.
El señor Queen había estado dilatando ese encuentro por casi dos meses. Dos meses en los que Elian había revisado los planos cien veces, había ensayado cada argumento, había calculado cuánto tiempo le quedaba a Margaret antes de que el dolor se volviera insoportable. Por eso, cuando por fin llegó no le importó que fuera en la suite de un hotel de lujo, ni que la hora fuera extraña.
Medicina por avance tecnológico. Era un trato justo. Tenía que serlo.
Arregló su corbata antes de bajar del auto. Comprobó que los planos estuvieran en orden dentro del portafolio. Respiró.
En el lobby, una recepcionista lo esperaba con una tarjeta en la mano.
—¿Señor Evans?
—Sí, soy yo.
—El señor Queen lo está esperando. Bienvenido.
Elian asintió, y aún confundido, caminó hacia el elevador. El señor Queen seguía siendo, hasta ese momento, un completo misterio.
Presionó el botón de la suite 532 y en menos de quince segundos, llegó al piso.
Las puertas se abrieron. El lugar estaba a oscuras.
Frente a él, una sala amplia, elegante, se extendía con vista a un gran ventanal. Al fondo, un sillón imponente, dirigido hacia la ciudad… y de él colgaba un brazo,
sosteniendo una copa.
Elian se quedó en silencio por un momento, observando a su alrededor.
La mano se movió. Los hielos chocaron dentro del vaso.
El reloj en su muñeca brilló con la luz tenue que entraba por la ventana.
—Se-señor Queen… soy Elian Evans —dijo, con un leve titubeo.
El silencio se prolongó… hasta que una luz se encendió.
—Señor Evans.
La voz grave del CEO rompió la quietud.
—Es usted muy puntual.
El señor Queen, aún sin girarse, levantó la copa y bebió con calma. Su mirada permanecía fija en el cristal, en la ciudad desplegada ante él… llevaba días
pensando en lo mismo, planeando ese momento y ahora que Evans estaba allí, no podía evitar que los nervios le jugaran una mala pasada.
—Sí, señor. Le confieso que he estado esperando este momento. Una reunión como esta es muy importante para mí.
—¿Trajo el equipo médico?
Elian miró su portafolio.
—No, señor. Solo he traído los planos. El equipo es demasiado grande para transportarlo solo, pero si usted lo desea…
El señor Queen no lo dejó terminar.
—Los planos están bien.
Hubo una pausa por un momento, el señor Queen volvió a beber de su copa y continuó.
—Pero dígame, Elian… ¿para quién es el medicamento que está buscando?
—Para la madre de mi esposa, señor —respondió con firmeza.
El señor Queen no dijo nada , pero algo en su postura se tensó.
—Qué buen yerno es usted…—en esa respuesta había un tinte de sarcasmo. —¿Y qué pasaría si le digo que no puedo darle el medicamento?
Elian sintió que el aire le faltaba.
—Señor, entiendo que no es su obligación, pero la vida de mi suegra depende de ese medicamento… y, en cierta forma, también mi matrimonio. Supongo que usted,
teniendo esposa, puede entenderlo.
El silencio en el gran salón se volvió incomodo.
Y de repente, ese silencio se rompió con un golpe seco contra el reposabrazos.
—No estoy casado. —La voz fue cortante. —No sé cómo son las mujeres.
Elian bajó la cabeza, incómodo. Una sensación extraña comenzó a instalarse en su pecho. No había visto el rostro de aquel hombre… pero su voz…
Le resultaba inquietantemente familiar.
—Disculpe, señor… quizá podríamos reagendar la reunión.
—No, Elian. —La voz lo detuvo en seco. — Solamente tengo disponible este momento.
Elian respiró hondo. Asintió.
Y el sillón comenzó a girar.
Fue lento. Casi ceremonioso.
Primero el brazo, luego el hombro, luego el perfil de un rostro que Elian tardó en reconocer, porque no podía ser, porque hacía cinco años que no existía para él, porque la última vez que lo había visto no llevaba traje ni hablaba con esa calma ni miraba de esa manera.
El portafolio cayó de sus manos.
—Man… Manson…
El hombre lo observó fijamente.
—Elian… tanto tiempo sin vernos.
Últimos capítulos
#51 Capítulo 51 SOMETIDA
Última actualización: 5/21/2026#50 Capítulo 50 SUITE 704
Última actualización: 5/21/2026#49 Capítulo 49 LA MÁSCARA
Última actualización: 5/21/2026#48 Capítulo 48 TODO POR TI
Última actualización: 5/21/2026#47 Capítulo 47 ¿AMANTE?
Última actualización: 5/21/2026#46 Capítulo 46 ¿UN ROMANCE?
Última actualización: 5/21/2026#45 Capítulo 45 DEFENSAS BAJAS
Última actualización: 5/21/2026#44 Capítulo 44 CONFESIONES
Última actualización: 5/21/2026#43 Capítulo 43 LA EXCUSA PERFECTA
Última actualización: 5/21/2026#42 Capítulo 42 LA INCOMODIDAD DESPUÉS DE LA GUERRA
Última actualización: 5/21/2026
Te podría gustar 😍
El regreso de la princesa de la mafia
El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)
Una que hasta el día de hoy me persigue cada vez que veo esos ojos color dorado que me miran con tanta devoción y amor.
Es por ella que salgo de la oscuridad en la que me he mantenido.
Por ella es que quiero cerrar este maldito capítulo de mi vida.
Porque por ella soy lo que soy y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en la vida, menos de escapar de él.
CONNOR BROWN, espera mi regreso y prepárate para caer de rodillas suplicando clemencia.
Reconocida por un líder de la mafia
«¿Por qué sigues persiguiéndome?» Preguntó en voz baja, esforzándose por mantener la compostura. Ella parece perder el aliento con solo verlo. Como era de esperar, no dijo ni una palabra, ya que sus ojos fríos persisten en su rostro: «¿Te gusto?» Además, hizo una pregunta, ignorando la indiferencia en su semblante.
Esta vez, le cogió un mechón de cabello en la oreja, retorciéndose al alcance de sus dedos. «¿No crees que es una gran palabra, Campanita?» Susurró, acercándose, para que ella pudiera sentirlo. Sin embargo, sus ojos aún estaban oscuros y vacíos, desprovistos de emoción. Ella tragó sorbos discretamente, sin saber qué podía estar pasando por su cabeza. «Blancanieves es natural, se me acaba de ocurrir que eres la primera mujer a la que reconozco como mujer»
Es la chica buena. Ella no es diferente de una aburrida introvertida, una mujer reservada que hablaba poco. No logró una relación mutua con su familia. Con el tiempo, se enamoró de un hombre que no estaba fuera de su alcance. Pero este hombre la quebró y la dejó destrozada, lo que hizo que se odiara a sí misma.
Justo cuando estaba recuperando su yo roto, Zachary González entró en su vida con sus misterios.
Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1
—Mírala... nuestra diosa de rodillas, tomando a dos de nosotros mientras los demás esperamos nuestro turno. Eso es devoción.
Hace nueve años, Sahiyra corrió al bosque y nunca regresó. Todos decían que debería haber muerto, las bestias salvajes no perdonan a las niñas pequeñas. Pero no la mataron. La criaron.
Ahora, a los diecinueve años, vive descalza, sin ataduras y completamente indomable. Caza con lobos, habla con cuervos y calma a las bestias heridas con solo un toque de sus manos brillantes.
No sabe nada de jerarquías, registros o las brutales políticas de harén de los clanes de bestias.
No tiene idea de que es la primera hembra nacida Myrren en doscientos años. O que su poder supera incluso el nivel divino más alto.
Cuando se topa con un grupo de caza de diez machos cambiaformas peligrosamente desatados... todo cambia.
Ellos lo sienten. Esa rara energía pulsando bajo su piel. Ese aura a la que sus bestias no pueden resistirse.
Algo sagrado. Algo intocable. Algo que los mismos dioses están observando.
Y si no tiene cuidado... su necesidad de ella se volverá salvaje. Pero Sahiyra no es una cosa frágil. Ella es la naturaleza. Ella es la Elegida. Y nació para romper el sistema.
🔥 Harén inverso
🐺 Cambiaformas bestiales
✨ Elegida/Diosa en ascenso
🌕 Profecía divina + vínculo primitivo
🩸 Magia salvaje, rituales de apareamiento, dominancia suave
💋 Heroína indomable con sangre de diosa
Actualizaciones DIARIAS
¡Entra. Sé reclamado. ¡Deja que el Velo te elija!
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA
Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.
Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.
Me acorraló contra la cama.
—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.
Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.
—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?
Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
Arrojada a la guarida del licántropo
—No te preocupes, no te morderé, cariño... —dijo mientras se acercaba a mí, tirándome hacia su regazo y colocándome sobre su pierna.
—¿Q-qué es esto, Amo? —finalmente le pregunté mientras me entregaba una pequeña barra.
—No soy tu Amo —me espetó en un tono áspero—. Soy tu Compañero.
Después de la muerte de la madre de Alasia hace cinco años, su padrastro usó el fideicomiso que le dejaron tras la muerte de su madre para mantener sus hábitos de bebida.
Una vez que se quedó sin dinero y se negó a manejar el único trabajo de baja categoría que tenía, sintió que no le quedaba otra opción. Decidió vender a su hijastra mayor con la esperanza de conseguir suficiente dinero para mudarse y llevarse a su hermano menor con él.
Alasia, con tan solo 16 años, es vendida como esclava al grupo de hombres lobo más feroz, Los Crimson Caine, por su padrastro celoso y abusivo.
¿Cómo podrá sobrevivir bajo el mando del más despiadado y Alfa?
¿Y qué pasará si descubre que es su COMPAÑERA?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
Desear al Hermano Equivocado
Sloane Mercer ha estado perdidamente enamorada de su mejor amigo, Finn Hartley, desde la universidad. Durante diez largos años, ha estado a su lado, remendándolo cada vez que Delilah Crestfield—su tóxica novia intermitente—le rompía el corazón.
Pero cuando Delilah se compromete con otro hombre, Sloane cree que finalmente podría ser su oportunidad de tener a Finn para ella. No podría estar más equivocada.
Descorazonado y desesperado, Finn decide arruinar la boda de Delilah y luchar por ella una última vez. Y quiere a Sloane a su lado.
A regañadientes, Sloane lo sigue hasta Asheville, con la esperanza de que al estar cerca de Finn, él la vea de la forma en que ella siempre lo ha visto.
Todo cambia cuando conoce a Knox Hartley, el hermano mayor de Finn, un hombre que no podría ser más diferente de Finn. Es peligrosamente magnético. Knox ve a través de Sloane y se propone atraerla a su mundo.
Lo que comienza como un juego—una apuesta retorcida entre ellos—pronto se convierte en algo más profundo. Sloane está atrapada entre dos hermanos: uno que siempre ha roto su corazón y otro que parece empeñado en reclamarlo... sin importar el costo.
ADVERTENCIA DE CONTENIDO:
Esta historia es estrictamente para mayores de 18 años.
Aborda temas de romance oscuro como la obsesión y la lujuria con personajes moralmente complejos.
Aunque es una historia de amor, se recomienda discreción al lector.
Poseída por el SEAL de la Marina
—Chupa. Déjamelos bien húmedos.
No sé por qué hago lo que este hombre me dice cuando me ordena cosas, pero obedezco todas y cada una de las veces y le chupo esos dedos como si me fuera la vida en ello.
Mis muslos empiezan a temblar cuando oigo que baja la cremallera, porque sé lo que pasará después. Se meterá dentro de mí, tan profundo que no le quedará adónde más ir, y me dejará ardiendo viva.
—No muevas las manos cuando yo quite las mías. ¿Me entiendes? Si desobedeces, te ataré y te dejaré aquí hasta que tus padres vengan a buscarte y te encuentren llena hasta el borde de mi semen.***************************************Alguien me está siguiendo.
Estuve a punto de que me asaltaran, o quizá podría haber pasado algo incluso peor.
Pero hubo un tipo que me salvó, como un superhéroe moderno, con un casco negro.
Debería haberme aterrado cuando le cortó la garganta a mi atacante y luego asintió hacia mí, esperando a que entrara a salvo en mi coche, y apoyó la mano en mi ventanilla.
En vez de sentir miedo, me siento...
Excitada.
Viva.
Y me muero por sentirlo otra vez.
Así que hago lo que nadie en su sano juicio haría. Recorro las calles de la ciudad cuando debería estar en la cama, descansando, solo esperando otra mirada de mi rescatador.
Él no decepciona.
Me acorrala y me hace sentir cosas que no debería estar sintiendo porque estoy en una relación.
Anhelo su contacto; abro las piernas cuando debería usarlas para correr muy, muy lejos.
Alguien me está siguiendo.
Y me gusta.












