
En la Cama con su Jefe Idiota
Ellie Wynters · Completado · 344.6k Palabras
Introducción
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Capítulo 1
Blair estaba tan agradecida de estar en casa. No entendía al demonio que había poseído a su jefe durante su reciente viaje de negocios. Él había trabajado a todos hasta el cansancio. Llegaron a casa un día antes de lo planeado, pero ella estaba feliz de alejarse de él.
Había esperado regresar a la oficina con él. Para su sorpresa, le dio el resto de la tarde libre. Quizás había decidido que ambos necesitaban un descanso. Eso le parecía bien.
Últimamente, él había sido un verdadero imbécil. De mal genio y exigente. Cuando la dejó en la puerta de su casa, casi le hizo un gesto obsceno. Se detuvo, insegura de si él vería el gesto en el espejo retrovisor.
Roman tenía esa extraña habilidad de percibir todo. Era casi como si tuviera ojos en la nuca. Uno pensaría que ser guapísimo lo haría un poco más fácil de tratar. Pero no. Si acaso, eso lo hacía más idiota. Era atractivo, y lo sabía. Casi todos siempre caían a sus pies tratando de complacerlo.
No sabía qué estaba pasando. Roman había estado más irritable en los últimos meses. La había estado fastidiando más de lo normal. De los dos años que había trabajado para él, estos últimos dos meses habían sido los peores. Si no le pagara tan bien, o si no necesitara tanto el trabajo, tal vez le diría a dónde ir.
Blair negó con la cabeza. Eso no era cierto. A pesar de su actitud a veces de mierda, Roman sí cuidaba de su personal. Los beneficios en Kingston eran geniales. La gente aguantaba más por las ventajas adecuadas.
La oficina ofrecía excelente cobertura médica y dental. Siempre había guardería dentro del edificio, y la empresa estaba reduciendo el permiso de maternidad. Era una situación de ganar-ganar para Kingston.
Blair recogió su maleta y se dirigió a la puerta principal de la casa adosada que compartía con su prima Laura y su prometido Dan.
Miró su reloj cuando llegó a la puerta principal. Dan no estaría en casa por unas horas. Planeaba sorprenderlo con una cena romántica.
Laura rara vez estaba en casa por la noche, siempre de fiesta. Su prima era modelo, no una supermodelo, pero aún así hermosa. Sabía cómo sacarle el máximo provecho. Blair, por otro lado, no estaba interesada en la ropa o el maquillaje. Le gustaban más los libros.
Ambas se habían mudado a la ciudad por diferentes razones. Laura para seguir su carrera de modelo y Blair, para tener la oportunidad de trabajar en una gran empresa como Kingston Industries. Normalmente bajo el gran hombre mismo, Roman Kingston. La empresa tenía sus manos en tantos negocios, que Blair nunca se aburría. Incluso cuando Roman era más exigente. Le encantaba su trabajo.
Buscando sus llaves, manejó su maletín, bolso y maleta. Una vez que la llave estuvo en la cerradura, giró fácilmente. Blair empujó la puerta. Al entrar, dejó su bolso y maleta al pie de las escaleras. Antes de dirigirse a la sala donde tenía un escritorio. Poniendo su maletín encima.
Blair se giró para dirigirse a la cocina, pensando en qué preparar para la cena. Mientras pasaba por el pie de las escaleras, un ruido repentino desde arriba la hizo detenerse en seco. ¿Había alguien más en la casa? ¿Había regresado a casa para encontrarse con un intruso? Llena de pánico, Blair dio un paso hacia la puerta principal, lista para huir.
Sin embargo, en ese momento, se dio cuenta de algo. Laura. A diferencia de Blair y Dan, Laura no seguía sus horarios típicos de trabajo. A menudo dormía hasta tarde y se quedaba fuera hasta altas horas de la madrugada. No era la primera vez que Blair la encontraba desplomada en los escalones delanteros cuando salía para el trabajo por la mañana. Blair no estaba segura de si debía llamar ahora. ¿Y si no era su prima?
Sus ojos recorrieron la habitación en busca de algo con lo que defenderse... por si acaso. Su mirada se posó en el bate de béisbol de su difunto padre, que siempre mantenía cerca de la puerta principal cuando estaba sola en casa por la noche. La hacía sentir más segura.
Agarró el bate, sopesándolo en su mano por un momento. Antes de poner un pie en las escaleras, se detuvo, preguntándose si alguna de ellas crujía. No podía recordar. Tomando una respiración profunda para calmar su corazón acelerado, Blair subió las escaleras lentamente, paso a paso.
Cuando llegó al rellano, se detuvo, esforzándose por escuchar.
—Por favor, que sea Laura. Por favor, que sea Laura y no algún hombre enmascarado esperando para saltar sobre mí— murmuró para sí misma.
El pasillo se extendía delante de ella, con cuatro puertas. Tres llevaban a los dormitorios y una se abría al baño compartido. La única puerta entreabierta era la de su dormitorio y el de Dan. Las demás estaban cerradas. Pero para llegar a su dormitorio, tendría que pasar por las otras puertas.
Fue entonces cuando lo oyó, el sonido inconfundible de una risita de Laura, seguido de un gemido bajo y masculino. El alivio inundó su pecho. No era un ladrón. Laura había traído a alguien a casa.
Justo cuando Blair estaba a punto de darse la vuelta e irse, escuchó la voz del hombre que estaba con Laura.
—Dios, sí— gimió la voz.
Blair se quedó paralizada, su corazón latiendo con fuerza. No. No podía ser.
—Laura, eres tan jodidamente sexy— la voz de Dan vino desde su dormitorio.
Sus ojos se abrieron de par en par. Dan. En su cama. Con Laura. El estómago de Blair se revolvió.
Esto no podía estar pasando. Se movió silenciosamente por el pasillo hasta que estuvo fuera de la puerta de su dormitorio, rezando para que todo fuera una especie de terrible malentendido.
Con una mano temblorosa, empujó la puerta.
La vista que la recibió fue como un golpe en el estómago. Retrocedió tambaleándose, su mente incapaz de procesar lo que estaba viendo.
Allí, en medio de la cama, estaba Dan, tumbado de espaldas, con Laura montándolo, completamente desnuda. Ella se movía arriba y abajo sobre él, sus manos agarrando el vello del pecho de Dan. Desde ese ángulo, Blair podía ver el pene de Dan entrando y saliendo de Laura. Se sentía como si estuviera viendo una escena de una película pornográfica.
Las manos de Dan agarraban la cintura y el trasero de Laura, guiando sus movimientos.
—Sí, fóllame más fuerte— gimió Laura.
Blair levantó una mano a su boca para evitar gritar. No, no, no, no.
El agarre de Dan se apretó en el trasero de Laura, separando más sus nalgas.
Blair nunca había visto a Laura desnuda antes, no es que importara cuando ahora estaba montando al prometido de Blair.
¿Cómo podía hacerle esto? Ambas habían visto a Peter, el padre de Laura, engañar repetidamente a la madre de Laura, creando un hogar tóxico. Blair había vivido con ellos después de perder a sus padres en un accidente de avión hace diez años. Había pensado que si alguien entendería la devastación de la traición, sería Laura.
Esto tenía que ser una pesadilla. Blair se pellizcó, fuerte, y la punzada se registró de inmediato. No era una pesadilla.
Dan siempre había odiado a Laura. La había llamado puta. Se había burlado de sus atuendos. Decía que era superficial, incapaz de mantener una conversación real.
¿Había sido todo una mentira? ¿Había estado celoso de los hombres en la vida de Laura? ¿Era por eso?
Una cosa era segura, la madre de Dan, Paula, nunca aceptaría a Laura como una esposa adecuada para su hijo.
Pero nada de eso importaba ahora. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Cómo se maneja algo así? Era como una escena de una película de serie B.
No podía fingir que no lo había visto. Ya no quería a Dan... no ahora, no después de esto. Tomarlo de vuelta sería repugnante.
¿Cuánto tiempo había estado pasando esto?
Habían estado viviendo juntos durante cinco meses. Dan se había mudado con ella y Laura para ahorrar dinero antes de la boda. ¿Había estado follando a Laura todo el tiempo?
—Laura, eres tan condenadamente estrecha— gimió Dan, arqueando su espalda.
—¿Es mi coño mejor que el de Blair?— preguntó Laura, montándolo más fuerte.
El corazón de Blair se detuvo. ¿Sabía Laura que Blair estaba allí de pie? ¿Había hecho esa pregunta a propósito?
Blair se mordió la mano para no hacer ningún sonido. Ella le había dado a Dan su virginidad. Él sabía lo que eso significaba para ella. Saber que había hecho esto.
Ni siquiera había planeado estar en casa hoy. Quería sorprenderlo.
La sorpresa había sido para ella.
Se sintió enferma. Un sudor frío le cubrió la piel.
Su otra mano se levantó, agarrando el marco de la puerta para mantener el equilibrio. Algo sólido presionó contra su palma. El bate.
Por un segundo fugaz, pensó en usarlo. Romper la cama, la mesita de noche, a los dos. Pero no era esa persona. Dejó el bate contra el marco de la puerta por si cambiaba de opinión y lo usaba contra ellos.
Así que en lugar de eso, enderezó su columna. Dejó que la rabia la fortaleciera para que cuando finalmente hablara, su voz fuera calma. Helada, sin emoción.
—Mientras ustedes dos terminan, ¿debería preparar la cena?
Últimos capítulos
#239 Epílogo
Última actualización: 1/21/2026#238 Capítulo doscientos treinta y ocho
Última actualización: 1/21/2026#237 Capítulo doscientos treinta y siete
Última actualización: 1/21/2026#236 Capítulo doscientos treinta y seis
Última actualización: 1/21/2026#235 Capítulo doscientos treinta y cinco
Última actualización: 1/21/2026#234 Capítulo doscientos treinta y cuatro
Última actualización: 1/21/2026#233 Capítulo doscientos treinta y tres
Última actualización: 1/21/2026#232 Capítulo doscientos treinta y dos
Última actualización: 1/21/2026#231 Capítulo doscientos treinta y uno
Última actualización: 1/21/2026#230 Capítulo doscientos treinta
Última actualización: 1/21/2026
Te podría gustar 😍
La maldición de la luna
—Soy Hayden —dijo el hombre.
Desde el accidente en su decimosexto cumpleaños, ella pensaba que estaba maldita. Se vio obligada a vivir una vida sola con su bestia, hasta que conoció a Hayden. Su alfa, su compañero. Tal vez no era una maldición, sino una bendición.
Solo Fue Su Esposa
Oriana Quiroga fue criada como la vergüenza de su familia.
La hija gorda que nadie quería.
La niña de carácter difícil.
La que nunca sería suficiente.
Cuando sus padres intentan entregarla en matrimonio a un hombre poderoso para salvarse de la ruina, Oriana cree que su vida terminó.
Hasta que el capitán Rodrigo Valdés aparece y dice frente a todos:
—Oriana es mi futura esposa.
Así nace un matrimonio por contrato.
Él la salva de una condena.
Ella acepta vivir al lado del único hombre que alguna vez la miró con respeto.
Pero Rodrigo le da su apellido, no su amor.
Su familia la humilla y su pasado la persigue. Su cuerpo vuelve a ser usado para herirla. Y cuando una mentira destruye lo poco que quedaba entre ellos, Oriana firma el divorcio y desaparece.
Sin rogarle a nadie.
Sin mirar atrás.
Sin volver a ser la mujer que todos creían débil.Porque ella tenía un secreto muy bien guardado.
Cuando Rodrigo descubre la verdad, la esposa que perdió ya no es la joven insegura que necesitaba protección.
Ahora Oriana tiene poder, una misión y un secreto que puede cambiarlo todo.
El capitán Valdés podrá ganar guerras.
Pero recuperar a la mujer que rompió con su indiferencia será la batalla más difícil de su vida.
Porque para todos, Oriana alguna vez "Solo Fue Su Esposa"
Pero Rodrigo descubrirá demasiado tarde que ella nunca fue solo eso.
¿Puede una mujer volver a amar al hombre que la salvó de todos… pero la dejó sola cuando más necesitaba ser elegida?
La Novia Reacia del Despiadado Jefe de la Mafia
La voz de Melo era baja, peligrosa, sus dedos se curvaban bajo su barbilla. —Firmaste la deuda de tu padre con tu nombre. Eso te hace mía.
Isabella lo miró a los ojos fríos y grises, negándose a apartar la vista. —Puedes poseer mi cuerpo, Melo Rossi —susurró—, pero nunca poseerás mi corazón.
Su sonrisa era lo suficientemente afilada como para cortar. —Eso lo veremos.
Cuando la deuda de su padre la ata a un despiadado jefe de la mafia, Isabella Bianchi se convierte en la esposa reacia de Carmelo Rossi, un hombre temido por su crueldad y deseado por su poder.
Atrapada en su mundo de peligro y tentación, Isabella lucha por mantener su corazón intacto. ¿Podrá escapar del hombre que posee su destino o caerá por el monstruo al que ha aprendido a temer?
LA AMANTE
Un día cualquiera se encuentra con Zachary Harrison, un hombre de 30 años, ojos azules, alto, cuerpo atlético y sumamente atractivo. Se autodefine, seductor, alma libre y sin ataduras, pero su descaro llega al punto máximo cada vez que se presenta como un hombre felizmente casado, que no está dispuesto a dejar a su esposa, pero que tampoco se priva de disfrutar el placer de una eventual compañía femenina.
Arianna no cumple con los estándares femeninos de Zachary, no obstante, la actitud de ella en su primer encuentro íntimo, lo impacta, lo impresiona y tratando de descartar las razones que lo llevan a buscarla una segunda vez, logra volver a verla, incluso propicia una convivencia temporal solo para “sacarla de su mente”.
Arianna siente que está en peligro de enamorarse y decide poner distancia entre los dos, Zachary intenta seguir sin ella, pero le resulta imposible, sin embargo, para recuperarla hay algo que él debe confesarle y puede que su revelación la aleje para siempre.
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
Las pruebas del inframundo de Luna
Ahora, debe competir contra 20 mujeres de varios mundos por la mano de un hombre que ni siquiera quiere. Esto es una pesadilla...
Afortunadamente, su abuela le ha enviado un asistente — ¡un lobo fantasma! Pero en realidad, es un chico fantasma...
Las aventuras de Juniper en el inframundo y sus enredos con estos chicos la llevarán a lugares que nunca imaginó. ¿A dónde la llevará su viaje?
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
La Cuarta Vida de la Omega
El Alfa más brutal, temido y despiadado de las manadas, le propone un trato inesperado: convertirse en su Luna. Ella necesita el poder y la protección que solo un Alfa como él puede proporcionarle.
Acepta, convencida de que podrá utilizar al Alfa para conseguir su venganza.
Lo que no imagina es que el Alfa también tiene sus propios secretos… y que acercarse demasiado a él podría ser mucho más peligroso que enfrentarse a sus enemigos.
Mientras su antigua pareja la traiciona con su propia media hermana, Escarlata comienza su plan de venganza. Pero cuanto más se acerca al alfa, más difícil le resulta distinguir entre el peligro y la atracción.
Ella quería usar al Alfa para vengarse.
Él tenía sus propias razones para elegirla.
Y ninguno estaba preparado para enamorarse.
Esta vez, ella no permitirá que nadie decida cómo termina su historia.
La Omega despreciada está a punto de convertirse en la mujer que nadie podrá volver a destruir.
La Niñera Del Monstruo
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Fingido a real
Gautam es un doctor alto, moreno y guapo. Es inteligente, divertido e ingenioso. Necesita ayuda de alguien para salir de una situación incómoda con su amigo. Encuentra una solución perfecta...
Únete a su viaje y descubre cómo se enamoran de verdad...











