Capítulo 213 Capítulo 213: La verdad que no queríamos decir

El silencio que siguió a esas cuatro palabras fue más pesado que cualquier grito.

Me quedé mirándolo, con la mano todavía atrapada en la suya. Las velas crepitaban suavemente. El olor a peras asadas y miel seguía en el aire, absurdo ahora, demasiado dulce para lo que acababa de ocurrir.

—¿Qué? —preg...

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