Capítulo 30 Capítulo 30 – Se sirve caliente

Salí del restaurante oliendo a sepia, sudor y cansancio. Pero debajo de todo eso… estaba la decisión.

Hoy no dormía frustrada.

Hoy cobraba.

No porque me debiera un orgasmo. Sino porque se creyó con derecho a decidir cuándo sí, cuándo no, y cuánto.

Y yo no soy de las que esperan turno.

No lo avis...

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