Capítulo 35 Capítulo 35 – Luces, cámara, pánico interno

La chica se fue, roja hasta las orejas, y yo me quedé ahí, con el sabor de su beso aún en los labios y esa palabra retumbando en la cabeza.

Mi mujer.

Joder.

Quise hacer una broma, decirle que se le fue la mano con el drama romántico o que no me había dado tiempo ni de comprar el vestido blanco.

Pero...

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