Capítulo 40 El Regreso al Nido de Sombras

El rugido del motor del auto se apagó por fin, dejando un silencio denso en el patio de armas de la mansión. Milán nos recibía con la misma bruma gris con la que nos había despedido el día del accidente, como si el tiempo se hubiera detenido para congelar nuestra tragedia. Marco abrió la puerta ...

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